Plan maestro y arquitectura

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TecnoParque fue desarrollado sobre 142,000 m² de terreno bajo un plan maestro que articula seis edificios corporativos, un centro comercial y más de 50,000 m² de áreas verdes, estructuradas desde el diseño inicial como parte esencial del proyecto. La arquitectura, el paisaje y el espacio público fueron concebidos como un sistema integrado, dando origen a un campus corporativo de gran escala con coherencia espacial, continuidad visual y capacidad de evolución en el tiempo.

Paisajismo como infraestructura estratégica

El diseño paisajístico de TecnoParque estuvo a cargo del arquitecto Mario Schjetnan, uno de los paisajistas y urbanistas más reconocidos de México y América Latina, formado en la UNAM y con una maestría en Diseño Urbano por la Universidad de California en Berkeley, becado por las fundaciones Guggenheim y Ford para estudiar en la Escuela de Graduados de Diseño de Harvard, donde también fue profesor visitante. Reconocido con el ASLA President’s Award of Excellence, entre sus proyectos más destacados están el Parque Bicentenario, el Jardín Botánico de Culiacán, el Bosque de Chapultepec, el Parque La Mexicana y TecnoParque.

En TecnoParque, el paisaje no es un elemento ornamental, estructura la experiencia del campus. Jardines interiores en el corazón de cada edificio, más de 700 árboles, dos lagos artificiales y una cascada en uno de los accesos peatonales moderan el microclima, elevan la calidad ambiental y convierten al campus en un auténtico oasis dentro de la Ciudad de México. Los edificios se integran a esta lógica horizontal, priorizando iluminación natural, eficiencia estructural y flexibilidad operativa.

Este enfoque biofílico tiene respaldo en la investigación ambiental: un estudio de la Universidad de Exeter documentó incrementos de hasta 15% en el bienestar psicológico de colaboradores con acceso a elementos naturales en su entorno de trabajo, y el Human Spaces Report de Interface (2015) encontró que los espacios con luz natural, plantas y vistas verdes elevan la productividad hasta 6% y la creatividad hasta 15%. Estudios del Center for Health and the Global Environment de Harvard asocian estos entornos con una menor rotación de personal, un factor que también apoya el reclutamiento y la retención de talento.

Escultura “Provocación”

Junto a uno de los lagos del campus se alza “Provocación”, una escultura de 36 metros de altura diseñada por el arquitecto Enrique Espinosa Fernández. Este obelisco invertido de acero inoxidable, material elegido por su durabilidad y por la manera en que refleja las nubes, la vegetación, el sol y el cielo de TecnoParque, desafía las convenciones tradicionales y se ha convertido en un ícono para quienes transitan el principal acceso peatonal del complejo, simbolizando la audacia y la visión de innovación que caracteriza al campus.

Gestión hídrica en una ciudad con estrés estructural

En una ciudad con desafíos estructurales en agua y energía, TecnoParque incorporó soluciones ambientales desde su concepción. El campus cuenta con más de 35,000 m² de superficie de captación pluvial: las azoteas canalizan el agua de lluvia hacia un sistema independiente que la conduce a pozos de absorción para su infiltración al acuífero. Adicionalmente, tres plantas de tratamiento procesan aproximadamente 4,700 m³ mensuales de agua residual, reutilizándola para riego y espejos de agua. Este modelo reduce la presión sobre la red pública y contribuye a la recarga del subsuelo en una de las zonas metropolitanas con mayor vulnerabilidad hídrica.

Gestión hídrica en una ciudad con estrés estructural

Energía y reducción de huella de carbono

El desarrollo cuenta con más de 1,400 paneles solares instalados y en expansión, con una capacidad superior a 400 kW. Actualmente, aproximadamente el 70% del consumo energético total proviene de fuentes renovables mediante cogeneración con biomasa, lo que permite reducir emisiones de CO2, optimizar el consumo energético y fortalecer las estrategias ESG de las empresas que operan en el campus.

Energía y reducción de huella de carbono

Infraestructura crítica y resiliencia estructural

Los edificios de TecnoParque fueron diseñados bajo las normas estructurales del Grupo A del Reglamento de Construcciones de la Ciudad de México, el mismo criterio que se aplica a instalaciones estratégicas de alta prioridad, como hospitales y escuelas. En 19 años de operación, el campus registra una tasa de 0 incidentes de seguridad, resultado de ir más allá de los estándares requeridos en los edificios Clase A+; podría decirse que el máximo nivel de seguridad en edificios corporativos es, sencillamente, la Clase TecnoParque. Esto se traduce en tranquilidad para el personal, reducción en las pólizas de las empresas y colaboradores enfocados en desarrollar su potencial

Infraestructura crítica y resiliencia estructural